domingo, 23 de junio de 2013

Circo ruso: Lo clásico y divino

Circo ruso: lo clásico y divino Hágase la maravilla... y la maravilla se hizo. Pero eso fue después de que la organización solucionase algunos conflictos con los horarios y la ubicación de los espectadores en sus lugares; conflictos que dieron pie a silbatinas breves, a protestas aisladas, a la 'viveza criolla' -que cada vez tiene menos de picardía y más de deshonestidad-. Superado el exabrupto... la maravilla se hizo ¡y de qué forma! Futre, de blanco limpísimo y una pincelada en escarlata, el presentador dio la bienvenida con ese acento que arrastra raíces eslavas y varegas: "Señoras y señores, niñas y niños...". Lo clásico. Y es que en lo clásico radica el encanto del show que presenta, hasta mañana por la tarde, el Circo Estatal de Rusia. La compañía de dimensiones míticas llegó a Quito tras recorrer otras ciudades del país y del mundo portando acrobacia y comedia, equilibrismo, destrezas y genialidad. Las técnicas de los artistas y sus mecanismos para alegrar al espectador responden a una enorme tradición circense y a la belleza que supone la ingenuidad de un público entregado a multiplicar su capacidad de asombro; un público en el que no se distingue -de no ser por las tallas- la infancia de la adultez. Esta compañía de circo ruso trajo las danzas de esas regiones de estepa y hielo y trajo también la genialidad de los hombres y mujeres que lo componen y le dan alma al trapecio, a las escaleras, a las hula-hula, a las clavas, a la nariz roja, a la barra, al trampolín... Entre el susto y la carcajada, el grito de emoción y el aplauso se sucedieron los 16 números del show. La iluminación jugaba ante la expectativa de los presentes, pero resultó un recurso fatuo ante las posibilidades de los artistas, que supieron ejecutar los más desafiantes actos; como para recordar a quienes miraban, desde las sillas y la tribuna, que el circo es el espacio donde el ser humano se supera a sí mismo y donde todo es posible. Y todo es posible cuando la pureza de un arte rezuma más allá de los artificios y el humo falso. Quien busque aún más efectos especiales y virtualidad en estos tiempos, hallará con el Circo Estatal de Rusia la fascinación ante las destrezas de lo real: el asombro de imaginarnos capaces -como humanidad- de realizar cosas divinas.

1 comentario:

  1. En mi opinión este espectaculo es uno de los más impresionantes que se pueden dar en el país ya que se demuestra el talento que toda esta gente tiene, ya sea en baile o patinaje sobre hielo.
    Es un espectaculo que vale la pena ver.

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